Domingo, 16 de diciembre 2018 - Diario digital del Perú

Ley de promoción del sector agrario: Una ley para robar


Milcíades Ruiz

Milcíades Ruiz
01/06/2018

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¿Lobby estás? “Estoy en el Parlamento, en el BCR, en el Ejecutivo, poder electoral y poder judicial”. Es verdad, están donde haya puerta giratoria. Pero “Qué billetera tan grande que tienes abuelita”. “Para corromperte mejor”. También es cierto. Siempre nos hacen el cuento y con todas las de la ley. Por eso la gente dice: “El vivo, vive del sonso y el sonso de su trabajo”. Dicho en su correlato: “El rico vive del pobre y el pobre de su trabajo”. A diferencia del pillo de la calle que procede bruscamente, el de alto vuelo lo hace finamente con el consentimiento de sus víctimas. Así salió la Ley de promoción del sector agrario, signada con el número 27360, que otorga una serie de subsidios a las transnacionales, beneficios tributarios, régimen laboral excepcional y otras gangas que el gobierno quiere cortar pero contrariamente los gremios empresariales quieren que se prorrogue muchos años más.

Promulgada durante el gobierno de Fujimori, en el año dos mil, siendo ministro de agricultura José Chlimper Ackerman y ministro de economía Carlos Boloña, se nos dijo que era para beneficiar a los productores agrarios con cultivos y crianzas. Subrepticiamente se agregó a los que le compren a estos, con fines de industrialización. El objetivo era promover la inversión y “el desarrollo agrario” para lo cual era necesario conceder incentivos y beneficios tributarios hasta el año 2010, “nada más”. Esto era válido tanto personas naturales como los campesinos como también, para “personas jurídicas” sin señalarlas específicamente y todos pensaron en las asociaciones agrarias peruanas.

Los incentivos:

  • Rebaja del 50% al impuesto a la renta de tercera categoría (empresas). Solo paga el 15% después de depreciar 20% anual lo invertido en instalaciones de riego y otros.
  • Devolución del IGV por sus compras previas en instalaciones, equipos, maquinaria, contratos de obras de construcción y también, durante los años de producción.
  • No están obligados a tener trabajadores estables. Los puede contratar por temporada de días o meses. Pueden prolongar la jornada a más de 8 horas a cuenta del total de horas semanales.

Régimen laboral:

  • Jornal de S/. 16,00 (reajustable) solo si trabaja más de 4 horas. Este salario incluye CTS y bonificaciones de navidad y Fiestas Patrias.
  • Si completa el año tendrá vacaciones pero solo 15 días.
  • Indemnización: 15 jornales por año pero no más de 180 en total.
  • Subsidio por seguro de salud debiendo pagar solo el 4% de la remuneración mensual de cada trabajador.

Naturalmente, la ley no estaba pensada para agricultores ni estos estaban en capacidad de acogerse. Los primeros en acogerse fueron las empresas buitres chilenas, españolas, colombianas y otras empresas extranjeras como Campo Sol que actualmente es un conglomerado de empresas transnacionales de capitales noruegos, ingleses, norteamericanos, alemanes, y otros. A estas se les otorgaron las mejores tierras de los proyectos de irrigación costeados por los contribuyentes pero privatizados por Fujimori. Todo a precio de subasta depreciada. Lo que se hizo en CHAVIMOCHIC y otras irrigaciones del norte ahora se piensa hacer lo mismo con la de Majes-Siguas. Gracias dijo el grupo Gloria.

Lo insólito es que a costa del pueblo contribuyente se ha subsidiado por triple partida a las empresas extranjeras beneficiadas hasta con el subsidio a la tarifa de agua por obras hidráulicas. El estudio de estos subsidios elaborado por Lorenzo Eguren, publicados por CEPES, da cuenta de subsidio a la inversión, subsidio a la venta de tierras y subsidio tributario a esas grandes empresas que vinieron para aprovechar la oportunidad. EL informe hasta el año 2012, señala:

“Los ingresos obtenidos son por la venta mayormente en subastas de la extensión de nuevas tierras y la venta de servicios como pueden ser la provisión de agua y energía. Toda esta recaudación solo ha logrado cubrir el 7% del costo de inversión de los proyectos de irrigación en su conjunto, lo que significa un subsidio de 93%. Este subsidio es probable que sea mayor ya que en los casos en que no ha habido información disponible sobre ingresos en venta de tierras o en tarifa de agua, hemos asumido, para ser conservadores, que tales ingresos existieron”

(ESTIMACIÓN DE LOS SUBSIDIOS EN LOS PRINCIPALES PROYECTOS DE IRRIGACIÓN EN LA COSTA PERUANA. Lorenzo Eguren).

Cuadro 1: Subsidio en la inversión en proyectos de irrigación en la costa peruana

Fuente: Elaboración L Eguren.

Cuadro 2: Subsidio en la venta de la tierra en proyectos de irrigación en la costa

Como señala Eguren, el subsidio más contundente es el subsidio en la inversión. Hasta el 2012, el Estado peruano solo ha logrado recuperar a lo más, 7% del costo total de los proyectos de irrigación. El subsidio en la venta de la tierra fue menor y solo se habría pagado alrededor de 75% del valor de mercado de las tierras (excluyendo experiencia de Olmos).

Con todas estas gangas, ahora Campo Sol cuenta con más de 25 000 hectáreas de tierras en las zonas de Chao, Virú, Ancash y Piura. Cuenta con seis plantas de procesamiento, tres de las cuales son de conservas, dos de productos frescos y una de productos congelados. Además, es propietaria de una empresa de empaquetamiento de frutas (mangos, uvas y otros) y participa como socia de otra en Piura. El año pasado Campo Sol s.a. ha facturado ventas por valor de US$ 368.4 millones (Agraria.pe). También tiene inversiones en Filipinas, Colombia y otros países. Ellos están donde hay alta rentabilidad.

Pero este, es solo uno de los tantos casos de empresas extranjeras a las que se viene beneficiando 18 años con la referida ley sin que se hayan cumplido con el objetivo que la justificó. El 99,9% de los agricultores peruanos no se benefician de esta ley. El conocido millonario Chlimper, que antes de la ley solo tenía la empresa de agroquímicos Drokasa, creó la corporación Agrokasa para acogerse a los beneficios de dicha ley como agroexportador y su fortuna creció como espuma incursionando en otras ramas además de ser director de Graña y Montero. Con este poder económico entró a financiar y manejar con Keiko el partido Fuerza Popular.

Ahora que el gobierno amenaza con quitarles la mamadera, los agroexportadores nacionales y extranjeros ponen el grito al cielo pidiendo que se vuelva a prorrogar la vigencia de esa ley por muchos años más para seguir gozando de sus beneficios a costa nuestra. Como siempre, aducen que han creado muchos puestos de trabajo y que han levantado al éxito las exportaciones agrarias. “Las exportaciones del sector agropecuario pasaron de US$ 644 millones (2001) a US$ 5.925 millones (2017), han generado 800 mil empleos y generarán 175 mil en la próxima década” dice Comex Perú, en representación de los que se comen al Perú.

Los gremios empresariales: ADEX, SIN, AGAP, CCL, CONFIEP, se han movilizado pidiendo al Presidente Vizcarra una reunión para tratar este asunto. Todos los poderosos, salen a defender sus privilegios repitiendo sus conocidos cuentos. ¿Qué hace la izquierda, supuesta defensora de los intereses nacionales y de las clases populares?

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