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¿Por que asesinaron a tres periodistas ecuatorianos las FARC?


Sputnik
13/04/2018

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El asesinato de tres periodistas ecuatorianos por parte de un grupo guerrillero disidente de las FARC cayó como un balde de agua fría en el proceso de paz de Colombia. El hecho deja de manifiesto una ausencia de la presencia estatal en la frontera entre Ecuador y Colombia, según expertos consultados por Sputnik

“El hecho tiene múltiples consecuencias, tanto para la paz en Colombia como para la confiabilidad del Gobierno ecuatoriano”, aseguró a Sputnik Luis Rosero periodista del diario El Telégrafo de Ecuador.

Según Rosero ahora se conoce que el Gobierno ecuatoriano estaba negociando con los secuestradores para que salieran con vida. “Entonces hay un dilema de credibilidad ante esta negociación por parte de la población que terminó con una tragedia, y sin dudas es un balde de agua para las autoridades”, explicó Rosero.

Todo indica que la estrategia de Colombia en el manejo con la guerrilla ha sido empujar esta fuerza hacia la frontera ecuatoriana, expresó el periodista. Esto trajo como consecuencia los enfrentamientos entre la guerrilla y las autoridades ecuatorianas.

“En otras palabras, lo que han hecho es trasladar este enfrentamiento a la frontera y en consecuencia el Gobierno ecuatoriano está enfrentando un conflicto, cuando Ecuador siempre se ha caracterizado por la paz interna”, aseguró Rosero.

El periodista vaticinó que esta tragedia afectará las relaciones entre Colombia y Ecuador: “de seguro las autoridades exigirán a Colombia que haga frente a un problema que sólo corresponde a los colombianos. Por tanto las relaciones se van a endurecer”, afirmó.

Además señaló que Ecuador podría trasladar más efectivos militares hacia la frontera a fin de presionar al Gobierno vecino a que desplace esta fuerza insurgente, de manera que no persistan estos problemas.

Rosero comentó a Sputnik la inseguridad con que viven los pobladores de Esmeraldas, una ciudad fronteriza que ha sido víctima en varias ocasiones de las maniobras de la guerrilla colombiana.

“La muerte de los tres periodistas secuestrados es el epílogo de una serie de hechos. Con anterioridad ocurrieron tres atentados con bombas en Esmeraldas porque los secuestradores querían infundir temor a las autoridades para obligarlas a negociar”, contó Rosero.

Desde el secuestro de los periodistas, el gremio de la prensa ecuatoriana comenzó a exigir al Gobierno una negociación para que fueran devueltos con vida. “Por tanto el gremio va a exigir más seguridad en el cumplimiento de sus funciones y de seguro tendrá efectos notables sobre el reportaje libre de la prensa ecuatoriana”, concluyó el periodista.

Sputnik también conversó con Luis Celis, de la fundación Paz y Reconciliación de Colombia quien calificó el acto “de cobarde y arbitrario”. “Si una fuerza irregular toma como rehenes a unos periodistas tiene la responsabilidad de proteger su vida. Es una doble violación, tomarlos como rehenes sabiendo que son comunicadores y por el otro lado asesinarlos a sangre fría sin ninguna ustificación”, dijo Celis.

Según el experto, este episodio “humanamente terrible” deja en evidencia tanto del lado colombiano como del ecuatoriano el desafío de tener un control sobre la frontera, pues las guerrillas colombianas están presentes en el lado ecuatoriano desde los años 90 “y desde entonces no ha sido posible desalojarlos de ahí”.

Celis afirmó que el “esfuerzo de paz” de Colombia va en el sentido de establecer una “presencia plena del Estado en todo el territorio”. A su criterio, este objetivo nunca ha sido alcanzado por el país y el control de vastas zonas quedó en manos de “guerrilleros, narcotraficantes y paramilitares”.

“Ha sido algo dramático, porque en los años 90 casi la mitad del territorio estaba controlado por ilegales. Eso ha ido mejorando, pero todavía nos quedan zonas como la frontera, donde fueron asesinados los comunicadores”, consideró el analista.

En cuanto al acuerdo del Gobierno con las FARC de 2016, para Celis queda claro que los autores del asesinato de los comunicadores son disidentes que no entraron al proceso, por lo que “están por fuera y deben ser perseguidos por el Estado colombiano”.
Celis insiste en que “esto no es solo un tema de fuerza militar sino que es el esfuerzo de tener un Estado que funcione en el conjunto del territorio”.

Por otro lado, las voces de la derecha piden que se termine la mesa de negociación con el ELN que funciona en Quito. Para el integrante de Paz y Reconciliación, esto sería “un tremendo error” porque lo que se necesita es “seguir avanzando en las negociaciones de paz”.

“Creo que el presidente Lenín Moreno no va a cometer la equivocación de ligar este hecho con las negociaciones del ELN en Quito”, valoró.

El periodista Javier Ortega, el fotógrafo Paúl Rivas y el conductor Efraín Segarra fueron asesinados por el frente Oliver Sinisterra, una disidencia de las FARC encabezada por Walter Arizala Vernaza, alias ‘Guacho’. El grupo de trabajo de el diario El Comercio había sido secuestrado el pasado 26 de marzo en la provincia de Esmeraldas, en Ecuador.

El presidente Lenín Moreno, que regresó a Quito desde Lima —adonde había viajado por la Cumbre de las Américas— anunció en una conferencia de prensa el viernes 13 de abril que las cúpulas de las fuerzas colombianas están en Ecuador para emprender acciones conjuntas contra Guacho y sus seguidores, en total unos 250 guerrilleros.

Moreno, que se dirigió a la nación una vez terminado el plazo de 12 horas que dio para la aparición con vida de los periodistas, afirmó además que se reforzarán los puntos de control militares en la permeable frontera entre Ecuador y Colombia, y ofreció una recompensa de 100.000 dólares a cambio de información que permita dar con el paradero de Guacho.

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