Sábado, 18 de noviembre 2017 - Diario digital del Perú

La fundación de Puno en “Cuadernos de la Cultura Puneña”


Guillermo Vásquez Cuentas

Guillermo Vásquez Cuentas
15 d

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Acto cultural de presentación de la publicación

1. BRISAS DEL TITICACA Y LOS CUADERNOS DE LA CULTURA PUNEÑA:

ANTECEDENTES: Creemos necesario referirnos a los antecedentes de la publicación que hoy tenemos el grato encargo de presentar.

Durante la gestión administrativa correspondiente al periodo 1995-1997, el Consejo Directivo de entonces, presidido por el Ing. Dino Arenas Lozada, aprobó un proyecto editorial que nos permitimos formular y alcanzar, que –por un lado- preveía la creación de la Biblioteca Puno, en base a la edición y publicación de libros en seis series: Historia, Literatura, Investigación Social, Ciencia y Tecnología, Folklore y Turismo y Miscelánea; y por otro, la publicación sucesiva de una colección de Cuadernos de la Cultura Puneña destinados al tratamiento de temas circunscritos de la realidad puneña que se estime conveniente tratar y difundir.

Como parte de la Biblioteca Puno, se logró publicar: En la Serie I – Historia: el Vol. I De aldea a ciudad, Trayectoria histórica de puno de Ignacio Frisancho Pineda; el Vol. II. “Brisas del Titicaca. Apuntes sobre su historia y trayectoria institucional. I Etapa”, de Carlos Cano Pinazo y Julio Monje Herrera. El Vol. III. Brisas del Titicaca, del gran cambio a la consolidación institucional. Etapa de desarrollo de Bruno Medina Enríquez. No hubo publicaciones en las Series II Literatura, en la Serie III Investigación Social, ni en la Serie IV Ciencia y Tecnología. En la Serie V Folklore y Turismo: Se publicó el Vol. I: Trajes Típicos De Puno de José Patrón Manrique. En la Serie VI Miscelánea se publicó el Vol. I: Añatañani. Cuento para Niños de Zelideth Chávez.

En cuanto a la colección Cuadernos de La Cultura Puneña: se publicó en 1997 el N° 1 sobre la Pandilla Puneña, de Enrique Cuentas Ormachea y, en 1999 durante el periodo de gestión del Ing. Fermín Jiménez Murillo y por esfuerzos del directivo hoy desaparecido Augusto Machicao Angles se publicó el N° 2 dedicado a la Diablada Puneña con artículos de varios intelectuales: Moises Aguilar, Ignacio Frisancho Pineda, Alberto Cuentas Zavala, Enrique Cuentas Ormachea y José Patrón Manrique.

Estos iniciales arrestos culturales se fueron diluyendo con el tiempo, y el proyecto editorial fue postergado en los programas electorales de candidatos al poder institucional en las lides electorales y en los mismos planes operativos de las directivas; ello debido a la fuerte insurgencia de las prioridades económicas, empresariales que pasaron a dominar, en sucesivos periodos, el quehacer institucional.

El Consejo Directivo aún en funciones, casi al término de su mandato, ha acordado con muy buen criterio, revivir y rescatar después de 20 años, aunque sea en parte, aquel Proyecto Editorial, con la edición y publicación del volumen número 3 que hoy se pone a consideración de la comunidad intelectual nacional y especialmente puneña, así como de nuestra membresía institucional. La responsabilidad de su edición publicación y difusión ha sido encargada como corresponde- a la Vocalía de Comunicación e Imagen Institucional.

2. Las motivaciones de Cuadernos de la Cultura Puneña N° 3

El asunto referido a la supuesta o real “fundación española de la ciudad de Puno” por autoridades hispanas en 1668, continúa convocando la preocupación de un sector de la intelectualidad puneña ligada al estudio de nuestro pasado. Ciertas capas pensantes de la colectividad puneña, tampoco son ajenas al deseo de esclarecer esos hechos cargados de polemicidad, que jalonan nuestra historia.

La interrogante que desde hace varios años pide respuestas con insistencia, puede resumirse así: ¿Hubo en realidad –en el caso de Puno- una fundación arreglada a las costumbres, protocolos y normatividad que se aplicaba en la fundación de ciudades durante la época colonial? O lo que hubo fue, simplemente, una adecuación de espacio adyacente al pueblo de Puñuypampa (sobre el que hoy se asienta la ciudad de Puno) para facilitar el traslado de la gente y familias desplazadas de Laykakota y San Luis de Alba, localidades mineras previamente arrasadas por la furia del Conde de Lemos.

El propósito de dar respuesta a esta crucial pregunta ha producido una historiografía nada desdeñable. Veámoslo brevemente:

Entre los intelectuales puneños que abordaron el tema no podemos dejar de nombrar en primer término al Gran maestro José Antonio Encinas autor del apasionante relato incurso en su medular HISTORIA DE LA FUNDACIÓN DE PUNO (1918). A él siguió Emilio Romero Padilla que dedica un capítulo al tema que nos ocupa en su famosa MONOGRAFIA DEL DEPARTAMENTO DE PUNO de 1928. Vladimiro Bermejo, de la tendencia fundacionista expone sus razones en su libro PUNO HISTORIA Y PAISAJE, 1945; Alfonso Torres Luna postula el 9 de setiembre como fecha de la fundación española en el capítulo sobre Siglo XVII en su conocido libro “Puno Histórico” de 1968. El abogado e historiador Teobaldo Loayza O’bando en su HISTORIA DEL DEPARTAMENTO DE PUNO de 1972 señala enfáticamente que Puno nació como ciudad española en el año de 1668, ya sea el 7 o 9 de setiembre, y se oficializa el 4 de noviembre, con una misa solemne celebrada en la capilla de la Inmaculada Concepción…”. Ignacio Frisancho Pineda defensor acérrimo de la tesis fundacional, premunido de documentos antiguos de su propiedad, argumentó su posición en varios escritos entre 1996 y 2002. José Luis Ayala junto con Palacios Ríos y Barra Catacora integra la vertiente negacionista de la fundación hispana. Argumenta su posición en varios artículos entre los años 2001 a 2013. Félix Palacios Ríos recusa la fundación española en su ensayo aun inédito “En torno a la fundación española de Puno” escrito en 2005 en el que contribuye con antigua y valiosa documentación. Julián Barra Catacora aportó con el faximil de la Carta que el Conde de Lemos eleva al rey informando sobre lo actuado por él en Laycacota. Barra obtuvo ese documento en el Archivo de Indias, en Sevilla, en 1989. Por ese documento quedó comprobado que el virrey se encontraba el 4 de noviembre de 1668 en Cusco, no en Puno. René Calsín Anco de la tendencia fundacional tiene publicados varios escritos sobre el tema. El dato que divulga y que reviste gran interés es aquel en que el español Diego Esquivel y Navia relata lo siguiente: Llegó el virrey a Puno… Después de demolida Laycacota, hizo el conde ciertas ordenanzas para la nueva población, su fecha en Puno en 9 de septiembre las que están en el libro 12 de Provisiones de esta ciudad, a fojas 262. Que sepamos, este documento de Provisiones y por tanto la ordenanza clave no ha sido encontrado aún. Augusto Ramos Zambrano conocido historiador en su libro “Fundación de Puno y otros ensayos históricos” (de 2004 y corregido en 2006) se inclina por el “rebautizo de Puno” por el conde Lemos ya que Puno ya existía antes de 1668 con el nombre de San Juan Bautista, según un documento de Miguel Luque Talavan.

Hay además, algunos otros autores puneños que han escrito sobre el tema. Entre los escritores e investigadores no puneños que escribieron sobre el asunto que tenemos entre manos, están Ricardo Palma en su tradición EL JUSTICIA MAYOR DE LAYCACOTA en sus afamadas “Tradiciones Peruanas”. Guillermo Lohman Villena opta por la tesis del “Traslado” en su libro “El Conde de Lemos Virrey del Perú”, Sevilla (1846). Jorge Basadre, sugiere una posición ecléctica (fundación incompleta) en “Horcas y Misas en Laicacota”, reproducido en “Album de Oro de Puno” N° 1 editado por Samuel Frisancho Pineda. Rubén Vargas Ugarte sostiene el traslado de la población de San Luis de Alba en “Los Sucesos de Laycacota”, Capitulo Xiii Tomo 3 de su Historia General del Perú. José Tamayo Herrera historiador cusqueño abona también a favor del traslado en su muy leída y consultada HISTORIA SOCIAL E INDIGENISMO EN EL ALTIPLANO (1982, Lima). Nicanor Domínguez Faura, se inclina por la fundación el 9 de septiembre de 1668, aun cuando no se encuentran todavía los documentos que acrediten tal hecho. Argumenta que la ciudad de Puno adquiere esa categoría solo en 1805 cuando Carlos IV eleva a Puno de Villa a Ciudad. Ana María Lorandi analiza con detalle la rebelión misma, abordando los componentes étnicos, multiculturales y políticos del conflicto.

Sin duda, esta relación no es completa, aun cuando creemos que aludiumos a lo más importante. En Cuadernos de la Cultura Puneña N° 3 se han recogido solo algunos de los escritos antes mencionados, bajo criterios de pertinencia, utilidad, manejo de datos, despliegue de argumentos y posicionamiento de los autores.

En esta selección antológica está la parte concerniente a la “Fundación” según José Antonio Encinas Franco. Se ha recogido también el artículo de Alberto Cuentas Zavala: La Tricentenaria Ciudad de Puno, que resume la posición ecléctica del autor en el tema en cuestión.

Dos artículos de José Luis Ayala: Falsedad de la fundación de Puno y “probado, no hubo fundación española de Puno” escritos desde el punto de vista negacionista de la fundación hispan.

La parte directamente contraria a los negacionistas de la fundación de la Villa de Puno está liderada por el desaparecido ingeniero nuclear y escritor Ignacio Frisancho Pineda y su argumentación aparece en sus artículos como fue la fundación de puno, aclaraciones sobre la fundación española de la ciudad de puno y demostración de la fundación española de la ciudad de Puno y de la autenticidad de su escudo de armas.

La tesis fundacional del 9 de septiembre, es esgrimida también por el historiador René Calsin Anco, de quien se publica sus artículos fundación de la Villa Puno, bicentenario de la ciudad de Puno, historia de la ciudad de puno y la otra capital de Puno.

El que suscribe publicó también un artículo: Una fundación atípica publicado en el diario Los Andes el año 2003. Atípica porque solo se cumplió -según los documentos disponibles- parte del protocolo seguido por las autoridades hispanas en el caso de fundación de ciudades.

Finalmente aparece diez conclusiones sobre la fundación de Puno formuladas por Nicanor Domínguez Faura como corolario de un sonado Conversatorio sobre Historia Regional que tuvo como escenario la Casa del Corregidor de Puno el año 2005.

Claro que hubiese sido de desear se considere otros trabajo de interés para dilucidar los alcances y características del tema, pero el formato de la publicación limita la posibilidad de un volumen más amplio.

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